No son un problema muy patente, no causan brotes alarmantes que capten la atención del público y los medios de comunicación, no viajan de un país a otro, causan mucho sufrimiento de forma permanente pero no matan a un gran número d personas ni afectan a los países ricos.
Estas enfermedades se suelen dejar de lado cuando se establecen las agendas y presupuestos de salud. Son dolencias que deben competir con otras más notorias que causan una mortalidad mucho mayor y despiertan mucha más atención, a nivel nacional, de los países donde son endémicos, e internacional.Además las poblaciones afectadas, debido a los problemas de acceso a la sanidad y de unos costos que pueden ser prohibitivos para las familias pobres, no pueden adquirir los tratamientos y en muchos casos ni siquiera ser diagnosticados.